La Copa de África siempre depara sorpresas, pero lo acontecido en la final entre Marruecos y Senegal no lo habría escrito ni el mejor guionista de Hollywood. Tras un partido durísimo bajo la lluvia, el conjunto senegalés abandonó el terreno de juego tras varias decisiones polémicas del árbitro.
El colegiado les anuló un gol por fuera de juego y, en la siguiente jugada, señaló un penalti muy dudoso a favor de Marruecos. El seleccionador montó en cólera e instó a sus futbolistas a salir del campo.
Tras momentos de tensión e incertidumbre, los jugadores senegaleses regresaron y el partido siguió su curso. El centrocampista del Real Madrid Brahim falló el penalti tras lanzarlo a lo panenka. Unos minutos después, Pape Gueye se sacó de la manga un disparo marca de la casa que acabó siendo el golazo que le daría a Senegal la Copa de África.
El centrocampista del Villarreal ha tenido un papel fundamental en su selección. Ha sido titular en todos los partidos y ha marcado tres goles muy importantes para que fuera su país el que acabara levantando el título. Ni los más optimistas habrían soñado con un rendimiento similar.
Bajón con el Villarreal
Cuando empezó la temporada, Pape Gueye era uno de los mejores jugadores del equipo. Daba una clase magistral de despliegue físico, control de balón y pases medidos cada partido. Sin embargo, su rendimiento con el submarino amarillo ha bajado bastante respecto al inicio de temporada y ha llegado incluso a perder la titularidad en ocasiones en favor de Thomas Partey.
Veremos si puede trasladar su versión de la Copa de África a LaLiga, donde está llamado a ser la pareja de baile de Santi Comesaña en el centro del campo de Marcelino.







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